28 mar. 2012

40 años al servicio de la parálisis cerebral

Detrás de las siglas y la definición de AVAPACE (Asociación Valenciana de Ayuda a la Parálisis Cerebral) existe una historia de 40 años trabajando en favor de las personas con parálisis cerebral de la provincia de Valencia. Cuatro décadas de labor social silenciosa y constante en la que han participado familiares, profesionales pero sobre todo personas.
La parálisis cerebral no se manifiesta de la misma manera en todos los casos. Presenta decenas de situaciones entre los que la padecen. Existen personas que conviven con una parálisis cerebral apenas apreciable, junto a otras que necesitan de terceras personas para desenvolverse y desarrollar su vida diaria. Todas son consideradas de la misma manera y todas necesitan ser tratadas como iguales.
Aunque la parálisis cerebral no tiene cura, asociaciones como AVAPACE consiguen que la persona se sienta útil, válida y que lleve una vida lo más plena posible. Por ejemplo, conseguir una atención adecuada desde el primer momento permite que la persona mejore en sus movimientos, logre un mayor desarrollo intelectual, se comunique e interactúe socialmente. Es el caso de Alejandro. Gracias a muchas personas y sobre todo a este tacataca de última generación tiene la sensación de andar, algo que lo desarrolla y que inicialmente hubiera sido impensable sin la intervención de profesionales y cuidadores.
Un centenar de profesionales convive y trabaja diariamente con las 170 personas con parálisis cerebral que están en los siete centros de AVAPACE. La atención y el tratamiento se concretan en cuatro pilares básicos. La fisioterapia, la terapia ocupacional, la educación compensatoria y la logopedia. Diferentes técnicas y enfoques permiten a profesionales cualificados lograr una notable mejora en la calidad de vida de estas personas.
En este centro de la asociación ubicado en la avenida Blasco Ibáñez de Valencia también existe una residencia donde una treintena de personas viven como si fuera su casa. Algunos la abandonan para estar con sus padres los fines de semana, pero otros la utilizan como su propio hogar. Se trata de lograr la independencia de estas personas que algún día dejarán de tener familiares a su cargo.
Un ejemplo de esa independencia es Amaya. Trabaja en la recepción de la asociación. Tiene su horario laboral como todos los demás, está cara al público y se siente una persona independiente.
AVAPACE desde 1972 una institución al servicio de la sociedad valenciana. Al servicio de las personas.
 

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